snow

viernes, 30 de diciembre de 2011

Asesinaré con mis manos el miedo que tienes de amar.

Cuando sufrimos, pensamos que somos las personas más desdichadas en todo el mundo, incluso del universo, porque nuestras mentes se estrechan y no encuentran la salida a todos esos problemas, hasta que un día todo se arregla, aunque no sea de la manera que queramos. Las secuelas son cicatrices, miedos que nos hacen dudar cuando queremos tomar una decisión, o que nos hacen rechazar a personas o cosas que nos traigan recuerdos de aquellos momentos desagradables que hemos vivido. Las mujeres dicen : "Todos los hombres son iguales." , los hombres hemos dicho: "Todas las mujeres son iguales". Pero eventualmente aparece alguien en nuestras vidas, alguien a quién nos gustaría extrañar mientras trabajamos o vamos a la escuela, a quien nos gustaría enviarle mensajes de texto al celular y tenerla en nuestros pensamientos para que su ausencia no haga tanta mella en nuestra persona. Alguien que nos gustaría esperar o que nos esperara en casa no con la cena lista o la casa limpia (Esto es añadidura), pero sí con un abrazo y beso, de esos que se dan antes de hacer el amor. Déjeme tocarte, observar cada uno de tus pensamientos, sentir tu corazón acelerarse y te aseguro que asesinaré con mis manos el miedo que tienes de amar.

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